Nudo en el Pecho


Hoy siento como si algo se agitara dentro de mí. Como un pequeño ser alado atrapado en el pecho, intentando escapar sin lograrlo. Hay un impulso interno que quiere llorar y gritar al mismo tiempo, pero se queda callado. No sé si es tristeza, confusión, o simplemente una mezcla de emociones que no sé nombrar.

A veces, pequeñas cosas pueden mover grandes emociones. Ver una imagen, una conversación, una ausencia. Y aunque entiendo que las personas cambian, que la vida avanza, hay vínculos que uno no está preparado para ver transformarse en distancia. Es difícil aceptar que algo que era tan cercano ahora parece tan lejano.

También hay roles que uno asume que terminan pesando. Cuidar de otros, ser un apoyo, ser el que siempre está fuerte... puede terminar siendo una barrera para mostrarse tal cual uno es. A veces uno solo desea un espacio donde no tenga que liderar, ni guiar, ni sostener a nadie. Solo estar. Reír, equivocarse, compartir. Ser visto más allá de lo que hace o representa.

Hay momentos en los que uno se siente fuera de lugar. Como si no encajara en lo que se espera. Y sin embargo, el anhelo de tener vínculos auténticos sigue vivo. Relaciones donde se pueda ser libre, donde no se mida cada palabra, donde uno pueda descansar sin necesidad de fingir.

Hoy, hay un nudo en el corazón. Hay muchas cosas buenas por las que agradecer, sí, pero también hay un vacío que no siempre se dice en voz alta. La soledad a veces se cuela incluso en medio del ruido y de los logros.

Pero no me rindo. No voy a cerrar mi corazón. Sigo creyendo en la posibilidad de vínculos genuinos. Sigo esperando encontrar esos espacios donde pueda ser libre otra vez, como cuando la vida era más sencilla y el corazón más ligero.

Comentarios